domingo, 21 de febrero de 2010

sábado, 6 de febrero de 2010

Equivocación



Marcaba a su paso el hombre
una humana trayectoria,
del Ser Supremo en el nombre
escribiendo iba la historia.
Perversa era en su memoria,
el presente era fatal,
pues subsistía la escoria,
arraigado estaba el mal.
En la gran filosofía
que el Padre impusiera al mundo,
a su hijo envió un día
con un mandato rotundo:
-¡Ve, desciende, llega allá,
apacienta mis corderos,
a beber virtudes da
en santos abrevaderos.
El Cristo llega a la tierra,
quiere al hombre quitar hierros,
se engaña, vuélvelos fieros:
cadenas quita a la fiera.
El hombre maldad revela
y no inclina su testuz:
a su Salvador eleva,
eleva, sí, a una cruz.
¿Por qué protestas a voces,
Jehová, si a cretinos,
con sus instintos feroces,
convertiste en asesinos?

(Manuel da Roura:
Venezuela, años 50)
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miércoles, 3 de febrero de 2010

Envidia


El macrocéfalo espanta
al peso de su cabeza
y sufre tocando tanta
capacidad y grandeza.
Mujer de caderas tiernas,
bastante desarrolladas,
sufre mucho al ver las piernas
y caderas espigas.
Sufre el rico el poderío;
con su repleto intestino,
no le interesa el camino
a seguir del albedrío
del pobre, ¡qué desatino!
Sufre el fraile en su convento,
aunque es tal su desidia,
que, aunque parece contento,
está muriendo de envidia;
es que le parece mal,
en su fingida inocencia,
mientras él es "reverencia",
otro se hace cardenal.
La envidia, indomable potro,
se desboca, y es su signo
atacar siempre sin tino
la prosperidad del otro.

(Manuel da Roura:
Venezuela, años 50)
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