martes, 9 de abril de 2013

Érame yo ...


  Érame yo muy viejo y ordinario
y, como en estos versos se comenta,
en el día de hoy cumplo noventa
y por lo tanto soy nonagenario.

  Yo le pregunto a Dios: ¿Para qué tantos?
Por qué razón me puso en los noventa,
si yo estaba muy bien con mis ochenta
que, de por sí, ¡son ya unos cuantos!

  ¿Por qué, de vuelta, no a los veintitantos,
tiempos de los amores tras la reja?
¿Por qué no me devuelves a la vieja
y a la orilla del mundo nos sentamos?

  Pues en cualquier lugar que nos veamos
no habrá dolor alguno, ni habrá queja...;
porque la ausencia cura cuando estamos
juntos los dos, hilando la madeja.


Manuel da Roura





sábado, 16 de marzo de 2013

En Chávez se desborda el hombre





MURIÓ CHÁVEZ
                                                                                                                  Por Manuel da Roura.

  Es difícil para una persona de mi edad explicar qué pienso de Chávez y qué me pareció el hombre. No, no es fácil y sin embargo, por aquí,  anda un pueblo enardecido y triste...Por algo será.
  Desde principios del año 1931 en la escuela, en la casa de mi padre, (quien había  trabajado en Cuba y en USA) y en mi larguísimo peregrinaje, que en cierto modo aún  dura, he venido conociendo, experimentando, leído y, en parte vivido, en países cuyos gobernantes, como es natural, se distinguieron por lo que hicieron o por lo que dejaron de hacer.
  Supe de historias que en general se consideraron buenas y de otras historias consideradas malas. Muchas veces, unas y otras, pecaron de subjetivas y de parcializadas. Las opiniones no siempre son creíbles.
  Nuestras simpatías, antipatías y conveniencias pueden convertir un santo en un demonio y viceversa. Franco, para algunos emigrados que por aquí encuentro, está en el cielo. Para otros, en cambio, se está quemando en la quinta paila del infierno.
  El Hugo Chávez, este presidente venezolano que acaba de morir, es para Venezuela un Dios y para el resto del mundo un auténtico fenómeno, no sólo político sino humano. Chávez rompe todos los esquemas del dirigente típico, por excelente que haya sido. Ya no se trata de crecimientos económicos de paz y tranquilidad, así como del acceso de todos los ciudadanos, sin excepción, a los servicios médicos por costosos que fueren, a la enseñanza en todas sus ramas y en todas sus categorías, tanto para el hijo del rico como para el hijo del obrero. No, no se trata sólo de eso. No se trata de un igualitarismo mecánico, rígido y sin vida. En el chavismo hay más que eso, mucho más que eso. En el chavismo hay alma, hay esa cosa que se les hace difícil explicar a los teólogos, pero que está ahí y que el pueblo refleja en todo momento en sus manifestaciones, en sus gritos y ahora en su llanto.
  El pueblo venezolano se valorizó, se agigantó con Chávez y, gracias a  él, supo que era alguien, que, por fin, pasaba ser dueño de su cuerpo, de su alma y de su destino.
  Hugo Chávez no se limitó a promover y aplicar leyes. Chávez introduce en el quehacer nacional un elemento antes desconocido: la dignificación del hombre. Dignificación como ser humano y dignificación en su relación con los demás.
  Ahora el gentilicio venezolano honra. No es sólo una simple referencia, es una categoría, es un título, es un honor.
  Hugo Chávez enfrentó a todos los poderes fácticos nacionales e internacionales y les torció el brazo. Desde una iglesia moribunda, que ya no representa nada, hasta el imperialismo ladrón, siempre en busca de botín, todos ellos tuvieron y tienen que recular ante este pueblo dignificado y fuerte.
  En Chávez se desborda el hombre y aparece el sentimiento y la valentía.
  Nadie jamás se atrevió, como Chávez lo hizo, a enfrentar públicamente al coloso del norte: Cuando, en la Asamblea General de la ONU, el presidente Bush (hijo) finalizó su discurso, como siempre lleno de amenazas y de imposiciones, se oyó  la voz del presidente Chávez: "¡Aquí huele a azufre!". Promoviendo, así, una estruendosa y sentida carcajada por parte de los representantes de todos los países del mundo... Eso lo hizo Chávez, y ningún otro se atrevió a tanto... Ese fue el presidente Chávez. Ese era Hugo Chávez.
  Aquí, en Venezuela, la participación política de todo el pueblo es profunda y constante. Aquí todo el pueblo se siente, de una u otra manera, protagonista de su propia historia. Aquí todo el mundo sabe de política, sabe de su país, sabe de su pasado y sabe de las posibilidades que el presente y el futuro ofrecen para hacer de Venezuela una patria grande y respetable.
  En muchos otros países del mundo se hace obligante encontrar un Chávez, crear un Chávez, hacer un Chávez. Aquí dio resultado; aquí Chávez catalizó, para bien, todo el sentimiento libertario de un pueblo.
  El ejemplo de Venezuela, y a esto queríamos llegar, debe servir para despertar de una buena vez a todos esos pueblos mediterráneos que, como el español, padecen de una crisis profunda e interminable. Ya no son válidas todas esas grandes manifestaciones de calle y plaza proclamando indignaciones, reales pero ineficaces.
  Es necesario que cada quien fuerce sus posibilidades, ¡qué las hay!, y termine de una puñetera vez tanta pobreza, tanto desahucio, tanta miseria, tanto rey, tanta Cayetana, preñada o no y tanta estupidez. 

  (Manuel da Roura)


domingo, 10 de marzo de 2013

hace el adiós llevadero.




Abrigaba el hombre un sueño
y en aquel sueño abrazaba
la causa que le abrasaba
el corazón como leño
crepitante en alcazaba.

Tenía ardiente el empeño,
tenía el alma empeñada,
tenía puño y espada
y el sentimiento risueño
transferido a su mirada.

De cuanto Chávez tenía
todo lo invirtió en sendero,
pues su valor verdadero
acrecentó plusvalía
abriendo surco al granero…,

y el granero en alcancía
hace el adiós llevadero.

(Rioderradeiro)



sábado, 9 de marzo de 2013

Dime tú, Chávez, manera

Foto


¿Por qué partió el Comandante
Y en su marchar peregrino
Fue conquistando el camino
Con la verdad por delante?

¿Por qué en la patria del cielo
Sonó el aplauso bendito?
¿Por qué un arcángel contrito
Se aprestó a mirar al suelo?

¿Por qué se olvidó el consuelo
De mi dolor infinito?
¿Por qué será que en la tierra
Se encubre el llanto de luto?

¿Por qué un poder absoluto
Fabrica el hambre y la guerra?
Dime tú, Chávez, manera
De extirpar del hombre al bruto.

(Rioderradeiro)



con el laurel de su espada.




El niño de Sabaneta
agarró firme el arado,
dejó su campo sembrado,
ha rebasado su meta,
la vida ya lo ha colmado.

Quien le ha visto adolescente,
quien le siguió en mocedad,
quien comprobó su verdad
sabe que fue voluntad:
un hombre bueno y valiente.


Forjó Barinas probada
lealtad en tu persona;
contigo, Chávez, atrona
tanta firmeza expresada,
que el gran Bolívar corona

con el laurel de su espada.

(Rioderradeiro)




viernes, 8 de marzo de 2013

Vibre tu espada en mi hombro,


Donde la gloria te espera
Conduciré mi caballo,
Todo el empeño de un rayo
Para alcanzar tu frontera.

No me amilana el desmayo,
No cejaré en mi carrera,
Tu paso vivo aligera,
Tomo tu ejemplo, y me callo...

Pues, si en mi mente te nombro,
Te invoco fuerte y me asombro
Por si despierto algún fallo,

Verme vencido y lacayo,
Contrafigura y escombro,
Envilecido en cipayo.

Vibre tu espada en mi hombro,
Chávez, amigo, tocayo …


(Rioderradeiro)



jueves, 7 de marzo de 2013

.- LUCERO CHÁVEZ DEL “HOY”.



Pongo en tu rostro mi nombre
y con mi nombre quien soy
-uno de tantos-, estoy
vinculado al hombre,
y si él partiere, me voy
donde mañana relumbre
lucero Chávez del “hoy”.

(Rioderradeiro)

miércoles, 6 de marzo de 2013

A H.R. CHÁVEZ FRÍAS (in memoriam) .- Ver en tu espejo el sendero.


En vida no se ablandaba
este valiente soldado,
la parca lo ha agigantado
cuando más firme avanzaba.

Soldado –he dicho-, y cimero,
un león contra las fieras,
cordero en buenas maneras,
de su perfil prisionero.

Seguirás siempre presente,
Chávez, fecundo y sincero,
y tu valor verdadero,

que la grandeza prefiere,
fructificará de frente;
pues Venezuela requiere,

para ejemplo de su gente,
ver en tu espejo el sendero.


(Rioderradeiro)

EL FILO: Los que mueren por la vida no pueden llamarse muer...

EL FILO: Los que mueren por la vida no pueden llamarse muer...:   El vicepresidente venezolano Nicolás Maduro dio la dolorosa noticia: a las 4:25 minutos de esta tarde falleció en el Hospital Militar...

lunes, 18 de febrero de 2013

CANDANGA, rompe ganzúas

El presidente venezolano, junto a sus hijas. /EP
"Hugo Chávez regresa por sorpresa a Caracas para seguir con su tratamiento " (El  País)

Por fin de vuelta, la espera
Para en batalla vencer
Ha desbordado el querer
Que tu presencia asevera.

Ya estás de vuelta, dijera
Que has allanado el camino,
Que se ha callado el canino
Que encanallaba a la fiera.

HUGO, en tu gesto, acentúas
El amor con que me abrazas;
CHÁVEZ, quiebra esas mordazas
Del yanqui y sus cacatúas;

CANDANGA, rompe ganzúas,
Porque tienes mando en plazas
Que, en buena lid, perpetúas.

(Rioderradeiro)





miércoles, 23 de enero de 2013

EL FILO: (VIDEO) Venezuela repudia ante la OEA injerencia d...

EL FILO: (VIDEO) Venezuela repudia ante la OEA injerencia d...: Este miércoles, durante una sesión ordinaria de la Organización de Estados Americanos (OEA), el embajador venezolano Roy Chaderton Matos, r...

miércoles, 24 de octubre de 2012

domingo, 7 de octubre de 2012

A mi oculista cubana.

(Wikipedia)

Por Manuel da Roura .

Érase una mujer de bata blanca
Espigada elegante y muy bonita,
Oftalmóloga la nombran los que saben
y en lenguaje popular es oculista.
Érase mi llegada al consultorio:
los saludos de rigor, el ¡buenos días!
¿Cómo está señor Manuel? ¿Cómo le va?
Acomódese aquí en esta silla,
Tápese el ojo izquierdo con la mano
para que lea con el otro las letricas.
Y si puede, señor Manuel, si las distingue,
dígame también las pequeñitas.
La doctora de quien estoy hablando,
después de pasar su vista por mi vista,
me pone en la cabeza un aparato
que , a veces, en la frente me lastima.
Una luz brillante como un faro
reverbera molestosa en la pupila,
y un zigzag de intromisión invade el ojo,
iris, esclerótica y retina.
Cuando la doctora, minuciosamente,
da por terminada la revista,
empuña con su mano vigorosa
el plateado acero de las pinzas
y atenazando un pelo majadero,
que en el párpado mayor se interioriza,
con un solo tirón, ¡con uno solo!,
afronta el pestañeo y me lo quita.

( Manuel Silva Fernández, 
desde Caracas, Venezuela)


domingo, 30 de septiembre de 2012

Metido en donde se hacen los milagros.

POSTAL CRUCERO NAVARRA. BARCO. NAVAL. MARINA. EDICIONES FRAGATA (Postales - Postales Temáticas - Barcos)

                        
  Por Manuel da Roura.


Feria del mar en Vigo.

Corría el año de 1943 o 1944, cosa que mi memoria, harto disminuida, no puede fijar, se celebró en Vigo la “Feria del Mar”. No sé si anterior o posteriormente se dieron en esa ciudad eventos parecidos y con el mismo nombre pero, en el que señalo, estuve yo. Formé parte de la parafernalia necesaria para que el acto, como se esperaba, luciera grandioso.

Por aquellos años, en uno de los muelles que bordean la ciudad de Vigo, estaba atracado el crucero “Navarra”, ya desarbolado, sin cañones, ni lanzatorpedos, ni nada que estorbara el libre paso por cubierta. Los sollados, además de dormitorios, los habían convertido en aulas. En fin, el crucero Navarra era una escuela para marineros de la Armada en las especialidades de electricidad y radiotelegrafía que, en espera del desguace prestaba su último servicio a la marina.

La feria del mar de la que vengo hablando contó con un desfile de barcos pesqueros a todo lo largo de la ría, con intención de rendir honores al Generalísimo Francisco Franco Bahamonde, quien, desde el puente del crucero “Navarra”, saludaría militarmente a todos y cada uno de los pesqueros que pasaran, mientras estos dejarían oír sus sirenas en honor a tan importante personaje.
Desconozco si la “Feria del Mar” incluía, además del desfile de barcos, cualquier otro evento, acto o ceremonia; aunque considero que el desfile marinero sería en aquel día lo más importante. Allí hubo una movilización de cientos de embarcaciones y quizás miles de pescadores, amén de la multitud que se aglomeraba a la orilla del mar desde Bouzas hasta muy adentro de la ría … Regreso a nuestro barco, el “Navarra”: Por aquellos tiempos la electrónica estaba en pañales y el mentado crucero, que posiblemente intervino en la guerra de Cuba, sólo contaba con un aparato a modo de gramófono que conectaba con unos altavoces colocados en diversos lugares del barco. El micrófono estaba en el puente. De allí salían las voces: “¡A formar!”; “¡Cabo guardia, preséntese inmediatamente en la oficina del comandante!”, etc., etc. Cuando se izaba o bajaba la bandera (amaneceres y atardeceres), un marinero se encargaba de colocar el disco del himno nacional en la base circular y el aparato, los cables y los altavoces desparramaban la música por el barco y aun más allá.

Por aquel tiempo el encargado de aquel gramófono (o como se llame) era yo. Un puesto no  muy honroso que digamos y que, por supuesto, no aportaba una sola peseta a mi bolsillo, harto flaco y desnutrido pero aquel cuarto solo para mí ofrecía ocasiones y tiempo para fajarme con la especialidad que estaba estudiando y leer, sin que nadie me incomodara, una que otra novelita romántica que compraba en un kiosco de la calle del Príncipe …Voy al cuento.

Serían las once de la mañana: La marinería del “Navarra” cubría candeleros en los dos costados del barco, babor y estribor. Algunos personajes (supongo que ministros o algo así) ocupaban parte del puente de mando, mezclados con uniformados casi todos de azul. Fuera del barco, al lado de la pasarela, el capitán de navío y comandante del “Navarra”, Don “No sé cuantos” (no recuerdo el nombre)  y otros oficiales esperaban la llegada del Caudillo y de su séquito.

Esperaba yo también desde mi cubículo, a través del ojo de buey a que el oficial de guardia diera tres timbrazos (era la señal) para poner en marcha la gramola, el gramófono, la “rokola” o como se llamara aquella cosa. Ya el disco estaba colocado en su lugar y bastaba mover una palanquita para que empezara a girar y todos los altavoces del barco lanzarían al espacio las gloriosas notas del himno nacional.

Es conveniente aclarar algunas cosas, porque, de otra manera, no se entenderá bien lo que quiero decir en este escrito: El cubículo o pequeño camarote donde se habían colocado los aparatos de sonido de los que yo estaba a cargo quedaba a un metro, poco más o menos, de la borda y como esta sobresalía medio metro del muelle, la pasarela por la que caminarían los visitantes quedaba toda ella a la vista de quienes, como yo, se encontraban abajo.
De pronto, sonó una corneta tocando “¡atención!” Luego la nota corta del “¡ya!”... “¡Firme todo el mundo!”, militares y civiles, aunque estos con menos marcialidad. Yo, pegado al aparato, esperaba. Por fin el “¡pi-pi-pi!”, muevo la palanca, el disco comienza a girar y, ¡oh Dios!, allá fuera se oye glorioso y salvador, el himno. Respiré fuerte tratando de tranquilizarme. Me fui acercando al ventanillo y… miré: Allí, a unos cuatro o cinco metros de donde yo estaba, vi al Caudillo de España que cruzaba la pasarela y entraba en el barco. Unos pasos más atrás Doña Carmen Polo de Franco, más alta que su esposo, pasó también. Luego, (el “luego” es el que me lleva a escribir toda esta cantidad de pendejadas) pasó Carmencita. Pasó Carmencita Franco Polo, hija única de Francisco Franco.

Yo vi cuando Carmencita pasó un poco más allá y más arriba de mi cabeza: Vestido blanco y con falda ancha hasta la rodilla. Pasó la Carmencita de los hermosos quince o dieciséis años, ¡no sé! . De pronto uno de esos soplos o “resollos” de viento que tanto se dan en Galicia, cruzó la pasarela y levantó la falda de Carmencita, dejando todo su hermoso piernero a la vista de los Silvas maleducados que no saben cerrar los ojos cuando deben. ¡Dios mío! : Blancas y regordetas, ¡hermosas!, ¡divinas! y, como diría cualquier pendejo, “las piernas que me recomendó el médico”.

La niña, avergonzadísima, se bajó la falda procurando cubrir las desnudeces y chillando un poco, por cierto. El marino que caminaba tras ella no hizo ni un gesto, ni un movimiento para ayudarla. En aquellos tiempos uno no estaba claro de cómo se batía el cobre en las alturas.

Después que Carmencita entró en el barco, yo seguí con las narices pegadas al ventanillo… “¡Carajo! “ Pensé: “Qué estoy haciendo?” Si alguien me ve aquí, sabrá que miré lo que no debía”. Me aparté del mirador y me senté, recordando las piernas de Carmencita. Carmencita Franco, luego marquesa de Villaverde, jamás pensó, supuso o soñó que un galleguiño de la costa, la vio en pantaletas. A veces los milagros se dan, y yo estuve siempre metido en donde se hacen los milagros… Demasiadas veces y no siempre gratas.     
     



(Wikipedia)

jueves, 17 de mayo de 2012

miércoles, 16 de mayo de 2012

bem invitados: de Chao de Vilalba e de man negra


bem invitados: de Chao de Vilalba e de man negra: Ramón Chao Rego - Periodista y escritor en A Coruña - foto: Juan Valera "Francia está peor que España" "Siempre digo que Mano Neg...